Reflexiones sobre Agni Yoga.

La Senda de Fuego

Pequeños audios emitidos en el programa  "Sirviendo a la Humanidad"

Radio Mantra (Buenos Aires - Argentina)

__________________________________________

   En el horizonte, donde se funden, en sintético abrazo, el mar y la oscuridad salpicada de estrellas.  Allí, en la imaginación de un marino, es donde todo se precipita en el profundo abismo o se disuelve en la nada.

 

   Allí es donde la mar, tal como en el recinto sagrado de una madre, de su profundidad, nace el impulso que creciendo poderoso, se transforma en la atrevida ola que busca la playa extendiendo los brazos para abrazar la arena, como en un carrusel de cabriolas y entre jugueteos de espuma que se esparce apeteciendo, ya vencida, aquietarse.

 

Impaciencia de madre que, en su Intención, impulsa la ola e impaciencia de la arena que, en su Atención, la reclama para fundirse como dos amantes que, entregados y en íntimo silencio, se aman.

 

   Un tiempo para concluir la Intención. Un tiempo para retornar de ella. Y, entre ambos tiempos, una quietud fugaz en el reloj de los hombres, pero sostenida en la nada en el de los dioses.

 

 Justo tras el instante en el que la ola se detiene y antes del que dulcemente se repliega, en ese momento delicado, sutil y atemporal se sustancia la “síntesis” entre el vigor profundo y exaltado del mar y la calidez acogedora de la madre tierra.

 

Justo en esa eternidad del no-tiempo es cuando, de un suspiro preñado de vacío, brota un mantram de silencio y se gesta la Síntesis Creadora de lo que es y lo que no es. Desvelando las gasas, las sutilidades que solo el Fuego Consumidor puede desvelar y alumbrar.  Así se percibe desde la expectante mirada del Agni Yoga y, tal es, en la eternidad del Alma.